Evaluar es valorar
miércoles, 28 de mayo de 2008
28/05/2008 El Tiempo - Editorial
Desde muy pequeños, los seres humanos pasamos por diferentes etapas de evaluación: se nos evalúa para entrar a un jardín infantil, al colegio, a la universidad. La palabra evaluar suele estar asociada a exámenes, a pruebas académicas o laborales, que 'miden' lo que sabemos y nos abren o cierran puertas. Cada vez es más evidente que educación sin evaluación es un proceso de formación para la vida que se queda a mitad de camino.
Reflexionar sobre este tema implica romper con el paradigma de que la sola palabra es sinónimo de castigo, y que evaluar es antes que nada valorar a una persona. Así las cosas, transformar la cultura de la evaluación en Colombia, más que un capricho, es una necesidad si queremos mejorar la calidad de la educación.
Así quedó establecido en el Plan Decenal de Educación, elaborado por los colombianos en el 2007. De los 13.000 aportes ciudadanos que se recibieron, 2.507 expresaron la necesidad de reformar o derogar el Decreto 230 del 2002, que rige la promoción de un grado a otro en los colegios. Por establecer que hasta el 5 por ciento de los estudiantes pueden perder el año, la norma ha levantado ampolla. Otras voces insisten en que esta promueve calidad educativa y que nadie, por mal estudiante que sea, "pierde" o "gana" un año, porque lo que cuenta es entender la evaluación como un proceso y no como un corte de cuentas.
Lo importante aquí es que el Ministerio de Educación ha recogido ese clamor nacido del Plan y ha puesto en bandeja el famoso decreto para que el país lo cuestione. No solamente como un mecanismo de promoción escolar, sino en un contexto mucho más amplio, que incluya la revisión profunda de cómo y para qué se evalúa la educación de nuestros niños y jóvenes, y si esa evaluación apunta realmente a mejorar la calidad de la educación.
Con ese propósito en mente, el Ministerio está liderando una gran movilización nacional para invitar a padres de familia, estudiantes, docentes, investigadores y medios de comunicación a pensar y debatir el tema. Habrá más de 80 foros presenciales, foros virtuales y talleres para escuchar propuestas y sugerencias. En los foros nacionales de educación dedicados a este punto, en octubre y noviembre próximos, serán presentadas las buenas y malas experiencias. Al final de las consultas y foros quedará abierta la posibilidad de tener un nuevo decreto sobre evaluación.
Esta, pues, será la excusa perfecta para que el Plan Decenal de Educación se ponga en acción con un tema que, además de a la calidad, atañe directamente a la competitividad del país y sus avances en materia educativa a nivel internacional. Para lanzar el proceso, la semana pasada estuvo en el país Andreas Klaus Reinhold Schleicher, máxima autoridad mundial en el tema y gerente del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA), en el que Colombia participó voluntariamente en el 2006 y en el que ocupó el puesto 53 entre 57 países.
En este año de la evaluación vale la pena lanzar algunos interrogantes: ¿qué saben realmente los padres sobre el aprendizaje de los estudiantes y sobre cómo aprenden? ¿Cómo se beneficia un docente de la experiencia de otro que está en el aula vecina? ¿Cómo pueden aprender unos colegios de otros? ¿Qué tan lejos podría llegar nuestro sistema de educación si pudiéramos usar juntos el potencial y el poder de la enseñanza? El debate sobre la evaluación escolar está servido y ofrece una gran oportunidad para la participación ciudadana.