Retos educativos
viernes, 14 de diciembre de 2007
11/12/2007 El Mundo (Medellín) Opinión
Por: Carlos Alberto Montoya Corrales
Durante los ya casi cuatro años de gestión realizada por los gobiernos actuales de Medellín y Antioquia, la educación se ha constituido en la primera gran inversión social, como muy seguramente lo será para las venideras.
El reto institucional de hacer de Antioquia y Medellín las regiones más educadas les permitirá continuar como una política pública consistente con las necesidades de transformación social y económica de la región, y una de las estrategias más consecuentes con la necesidad de combatir las desigualdades y promover la equidad. Situación que a todas luces resulta satisfactoria, como quiera que son todavía diversos los retos que tendrán que asumir si se reconoce, como en el caso de las regiones por fuera del Área Metropolitana, las deficiencias en cobertura, infraestructura, recursos técnicos y tecnológicos, así como los bajos niveles de cualificación de los docentes.
Y aunque los esfuerzos realizados arrojan algunos resultados favorables, como en Medellín en donde se han alcanzado coberturas altas en básica primaria y secundaria e incluso ligeras mejoras en las pruebas Icfes y Saber; es generalizado el déficit de oportunidades a lo largo y ancho el departamento en aspectos como el preescolar, la calidad de la educación, pertinencia de la media y alternativas de educación superior. Realmente, en la actualidad, tanto la Ciudad como el Departamento tiene una educación que esta lejos de la excelencia; situación que contrasta con los significativos recursos y la prioridad otorgados a este sector.
En este sentido, los próximos programas que se formulen a favor de la educación deberán partir de reconocer que no se trata de hacer más de lo mismo; en particular las intervenciones en etapas tempranas y de manera integral en educación inicial, el acompañamiento con programas recreativos y nutricionales deberán ocupar un lugar prioritario al momento de asignación de los recursos. A este nivel la mejor política deberá ser la universalización de la educación para los infantes, si lo que se quiere es garantizar la asistencia escolar, aminorar la deserción futura de los niños y mejorar la capacidad de respuesta a las demandas académicas y a aquellas asociadas a las dinámicas del entorno en el cual se desarrollan las poblaciones.
De otra parte el esfuerzo en materia de infraestructura manifiesto en el mejoramiento de instalaciones, la creación de ciudadelas educativas, nuevas bibliotecas, entre otras actividades ampliamente difundidas por las administraciones actuales, deberá complementarse con un mayor compromiso por mejorar la calidad de la educación. El sistema educativo requiere mejorar sustancialmente el nivel de eficiencia con el que opera, esto es, el grado de adecuación entre los logros obtenidos y los recursos utilizados. En este sentido, el programa educativo inmerso en los próximos planes de desarrollo local y regional deberá incorporar el desarrollo de indicadores de recursos humanos y económicos, tales como la ratio profesor/alumno, las tasas de egresados y de abandono, el gasto en educación por alumno y otros semejantes, los cuales contribuyen a robustecer el concepto de servicio educativo y la forma de prestación del mismo.
En la misma dirección, se requiere de mayor inventiva y creatividad para garantizar que los recursos que se lleven al sector, amplíen la capacidad de las diferentes instituciones para satisfacer las necesidades y expectativas de los individuos y grupos sociales. El desarrollo de nuevos modelos de producción educativa, que otorgan un papel relevante tanto al contexto como a los procesos escolares, se convierte en una perentoria necesidad a la que deberán dar respuesta los programas por venir.
Los más recientes resultados que arrojan las pruebas Icfes, deberán ser instrumento de evaluación y valoración de los grandes esfuerzos que requiere la región si realmente desean ofrecer una educación de calidad. De los 300 primeros colegios de excelencia en el país, Antioquia participa tan solo con el 7 por ciento de ellos. Pero todavía más, si se consideran las innumerables limitaciones en materia eficiencia y eficacia con la cual suelen operar la gran mayoría de escuelas y colegios, es evidente el gran reto educativo que tienen Medellín y Antioquia para hacer de la educación un verdadero motor de desarrollo.