El reto social. Por: Sergio Mutis Caballero

viernes, 23 de noviembre de 2007

22/11/2007 La República. Opinión.

Aunque el Gobierno Nacional y algunas de nuestras principales ciudades en los últimos años han contribuido a combatir la pobreza en nuestro país, los indicadores siguen siendo alarmantes, toda vez que afecta cerca de la mitad de la población colombiana.

Este fenómeno en la práctica no es sólo de una cifra en el ingreso, sino que también expresa la falta de derechos sociales y de oportunidades para parte de nuestros conciudadanos.

El PIB per-cápita de un bogotano en promedio es tres veces superior que el de los departamentos mas rezagados como Chocó, Sucre, Boyacá, Córdoba y Nariño, siendo estos los 5 departamentos con mayor pobreza del país. A este rezago se le suman en indigencia Cauca y Caquetá; en desnutrición, Guajira y Vaupés; en calidad de educación, Magdalena y Vichada. Por ello, Colombia es además un país con alta desigualdad, coincidiendo que donde la educación está más atrasada, la pobreza es mayor.

Según los resultados del Icfes, mientras en Magdalena, Vaupés, Vichada y Chocó más del 80% de los colegios se encuentran en categoría baja, en Bogotá cerca del 80% se sitúa en la media o alta. Un bogotano en promedio se acerca a 10.5 años de educación, siendo una cifra muy baja comparada con ciudades de países desarrollados. Tanto que para los empresarios capitalinos el problema de mayor atención, según estudio de la Cámara de Comercio de Bogotá, debe ser la educación, tanto en cobertura como en calidad.

Un camino para generar oportunidades en crecimiento, progreso y empleo de calidad, es la educación; por esta razón, un reto gigantesco de todos los alcaldes electos es establecer en su Plan de Desarrollo, como tema estratégico, la cobertura educativa y el mejoramiento en calidad de la educación. El avance en educación es un instrumento para combatir la pobreza.

Cada región colombiana, cada ciudad, tiene su propia agenda y sus prioridades en la gestión pública. Seguramente para el alcalde Samuel Moreno el gran desafío es el tema de la movilidad en Bogotá; para el alcalde Alonso Salazar es mantener el liderazgo para la continuidad de la positiva transformación de Medellín; para el alcalde Jorge Iván Ospina de Cali es gerenciar una administración pulcra que logre el reto de la incorporación del Valle al mercado del Pacífico; para Alejandro Char trasladar su éxito empresarial del sector privado a lo público y transformar a Barranquilla en una ciudad segura con salud fiscal.

Pero, para éstos y los demás alcaldes electos, el reto principal debe ser la mejoría en la calidad de vida y por supuesto combatir la pobreza. Para lograr este fundamental propósito, es necesario, además, que se establezcan buenas relaciones entre los líderes locales y el gobierno nacional y que un eje de política pública de largo plazo tanto nacional como local sea mejorar en educación. Por todo ello, la educación es compromiso ineludible de los alcaldes electos.

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