Plan Nacional Decenal: ¿Recetario de buenas intenciones?

jueves, 18 de octubre de 2007

16/10/2007 Diario del Otún

El Plan Nacional Decenal de Educación 2006-2016 impulsado por el Ministerio de Educación Nacional busca convertirse en la carta de navegación de Colombia en materia educativa para los próximos diez años, como lo exige la Ley 115 de 1994, pero no hay garantías reales de que las metas planteadas en el documento final se cumplan, como lo evidencian anteriores iniciativas en el mismo sentido, porque hay un divorcio entre recursos, metas y política educativa a largo plazo.

Es importante resaltar que el Plan Decenal de Educación es de carácter indicativo, no es mandatario, es decir que no es de obligatorio cumplimiento por parte del gobierno, lo que significa que está sujeto a la voluntad política de cada administración, y al final, muy seguramente, quedará reducido a un recetario de buenas intenciones, como ya sucedió con las propuestas de la Comisión de Sabios (1993) y el anterior Plan Decenal (1996-2005).

Cada diez años por mandato legal el gobierno debe hacer una consulta para que los colombianos digamos como debe ser la educación. En la discusión del Plan Decenal 2006-2015 participaron cerca de 20.000 personas de diversas regiones del país, lo que le dio el "toque social" y "la fachada democrática" al mismo, y a la Asamblea Nacional concurrieron unas 2.000, quienes debatieron los 10 ejes temáticos y una mesa adicional propuestos en la agenda, sin embargo, el documento final será redactado por un reducido grupo de expertos.

El Plan hace énfasis en ciencia, tecnología y en el fomento de la investigación al igual que la Comisión de Sabios, la cual en 1993 señaló la necesidad de incrementar sustancialmente la inversión en ciencia y tecnología hasta llegar al menos al 2% del PIB. Luego de 14 años los recursos destinados por el gobierno central para desarrollar la ciencia y la tecnología no superan el 0,5 del Producto Interno Bruto, muy lejos de la meta estipulada, lo que implica que no haya ciencia colombiana.

En cuanto a la formación del recurso humano para la investigación, la Comisión planteó aumentar el número de personas con formación doctoral por lo menos a una por cada 1.000 habitantes, es decir que deberíamos tener cerca de 40.000 doctores. En este sentido los avances son muy escasos; entre 1960 y 2004 se graduaron 313 doctores en el país, lo que representa el 0,01% del total nacional de graduados. En cuanto al nivel de formación académica de los docentes, solamente el 2,7% tiene título de doctor, lo que nos ubica por debajo de países como Cuba, Chile, Brasil y México, como cita sólo de nuestra región.

No se aborda el tema de la lectura y la escritura, en el cual existen serias deficiencias en todos los niveles de la educación colombiana, como lo indican el bajo nivel de lectura comprensiva y los índices de lecturabilidad de los estudiantes. La lengua oral y escrita, como columna vertebral del pensamiento, de acceso y transformación cultural, debió haber sido uno de los temas importantes de trabajo de una las comisiones.

Finalmente, se han escuchado muchas voces en contra de los decretos 230 y 3055, los cuales establecen que del total de estudiantes de un colegio sólo puede perder el 5%, es decir que en un colegio con una población de 1.000 estudiantes no pueden reprobar más de 50, es decir en promedio dos estudiantes por grupo. Lo que según los pedagogos ha estimulado la mediocridad, pues en la práctica los comités de evaluación y promoción se reúnen simplemente para elaborar un largo listado de los alumnos que reprueban y seleccionar el 5%. Esta es la oportunidad para establecer nuevamente la promoción por meritos, antes de que avance aún más la cultura del menor esfuerzo y siga bajando el nivel de la educación colombiana en la básica y la media.

*Universidad Cooperativa de Colombia, Complejo Educativo la Julita

Plan Nacional Decenal: ¿Recetario de buenas intenciones?, caracter indicativo