Magister Ditix (Tomas Castrillon)

viernes, 28 de septiembre de 2007

22/08/2007 El Mundo (Medellin) Opinión

Es una verdad de Perogrullo afirmar que una de las labores fundamentales que debe desarrollar la sociedad es la educación, o mejor, la formación de las nuevas generaciones. A mi modo de ver, pese a los grandes adelantos que se han logrado en la obtención de ayudas pedagógicas, como la red Internet, los audiovisuales, etc., el hecho es que no estamos mejorando en la formación de nuestra juventud.

Y va un ejemplo: recientemente al efectuar una compra, en un reconocido almacén de un prestigioso centro comercial, se descompuso el sistema que emitía automáticamente la factura, y teniendo el valor total de la compra, las empleadas no fueron capaces de discriminar el IVA. Tuvieron que efectuar varias llamadas para que les explicaran como se hacía. Esta podrá ser una operación matemática elemental, pero el hecho es que las deficiencias son muy generales sobretodo en la cuestión de los valores éticos y morales. Pienso que una de las causas fundamentales está en que la educación que otrora empezaba por casa, ya no se está dando porque los padres se encuentran muy ausentes.

Pero hay otra que a mí me parece crucial: ¡ya no hay verdaderos maestros! Aquellos que tuvimos en nuestra juventud y adolescencia, que establecían una especie de comunión con sus alumnos. Recuerdo a la señorita Gabriela que me enseñó a leer, a don Rafael Guerrero, al Hermano Daniel, el Hermano Néstor y al gran Pacho Mira, para citar unos pocos, quienes, a pesar de que no eran magíster ni estaban doctorados, sí eran verdaderos maestros. Se cumplía entonces con el "Magíster dixit". Ahora ocurre lo contrario, hay educadores que "tienen más cartones que un tugurio" y sin embargo no son verdaderos maestros, es claro que no puede generalizarse porque hay excepciones, pero no abundan.

En la educación superior se ha establecido el criterio nefasto de que se desprecia a muchos profesores y profesionales, con una vasta experiencia, simplemente porque no tienen un título de magíster o de doctorado, o ¡dizque por viejos!

Ciertamente se hacen grandes esfuerzos como la construcción de bibliotecas, el mejoramiento de aulas y la masificación de la cibernética, pero si no se tienen los verdaderos formadores, ni se las dota adecuadamente, mucha parte de este esfuerzo se perderá. Es como si se le diera a un joven, que no tiene idea de conducción, un automóvil Mercedes, entregándole únicamente un instructivo o manual, o un nadador que se lance a cruzar el canal de La Mancha, disponiendo únicamente con la guía para nadadores principiantes en el bolsillo.

Y a nivel del Estado cabe preguntarse ¿Qué se está haciendo? Aparentemente, se busca una masificación o aumento de cobertura con detrimento de la calidad. Según se informa, en algunos establecimientos se tienen grupos de 50 o 60 alumnos en un aula, lo que a todas luces es inaceptable.

No podemos estar tranquilos con el tan anunciado Plan Decenal de Educación. Es que después de muchos "ires y venires" y de escuchar las repetitivas peroratas de la señora Ministra, uno queda siempre en las mismas. En efecto, después de desarrollar un sinnúmero de actividades, por eso de que el desarrollo del Plan se haría en forma participativa, se anunció que, luego de una muy publicitada asamblea, se daría a conocer el Plan. Y ¿qué pasó? El miércoles 8 de agosto se informó, en la prensa local, bajo el titular: "En dos meses entregan metas del plan de educación", que "La Propuesta era tener ayer el documento listo pero no fue posible", "Aunque hubo caras largas, asambleístas cumplieron su misión" y que "El Presidente destacó el que calificó gran esfuerzo comunitario". Editorialmente comentó un diario local: "El Plan es, como queda dicho, un documento de propósitos. Requiere afinación de objetivos, fijación de metas precisas y acciones concretas y adopción de indicadores de gestión que permitan evaluaciones periódicas....". Es decir ¡no hay tal Plan! Me viene a la memoria que se parece al caso de las "Señoritas Toreras Mejicanas", para "los que llegaron tarde", les recuerdo que no eran Mejicanas, ni eran Toreras ni eran señoritas.

La cuestión es de suma gravedad como parecen demostrar hechos tales como el de que no hay acuerdos sobre la formación que debe darse a nuestra juventud, como el de que los bachilleres no están capacitados para desempeñar oficios, como el de que los sistemas de evaluación son absurdos, etc.

A nivel de la ingeniería, no estamos mejor, no hemos podido ponernos de acuerdo en qué clase de ingeniero requiere el país. Unos defienden al ingeniero "todero" y otros al especialista; el nivel del pregrado es muy deficiente y obliga a los costosísimos estudios de postgrado (¿pingüe negocio para las Universidades?); otros dicen que la formación debe ser por competencias y así sucesivamente.

Magíster dixit, formacion, Tomas Castrillon