Planeado el legado

martes, 04 de septiembre de 2007

16/08/2007 El Nuevo Siglo página 004 -- Opinión

En distintos medios de comunicación, foros y eventos públicos hace carrera la tesis según la cual la Ministra de Educación abandonaría su cargo al final de este año. Independientemente de si la noticia es cierta o no, es justo reconocer la importancia de uno o quizá el último de sus legados. Me refiero al documento final del Plan Decenal de Educación 2006-2015. Dicho trabajo es una demostración de por qué es una de las funcionarias con mejor reconocimiento a su gestión en el primer año del segundo mandato del presidente Uribe, con el peso incluso de 4 años de gestión anteriores.
El Plan Decenal 2006-2015 es, a diferencia del Plan 1996-2005, un trabajo mucho más completo, más profundo y mejor elaborado. Sobresale el enorme esfuerzo por convertirlo más en una Política de Estado, que en una propuesta del gobierno de turno. El haber logrado la participación de 1.500 asambleístas, 20.000 ideas aportadas y cubrimiento con iniciativas de 266 municipios, es una muestra de un proceso democrático moderno, en el que la sociedad en general estima el valor de la educación en sí misma.
Dicho Plan, para responder a sus ciegos críticos, por su esencia no es operativo ni obligante. Pretende más bien, propiciar en la sociedad acuerdos fundamentales según los cuales la educación es un derecho, la educación requiere expresarse como política de Estado, la educación pública necesita fortalecerse, la educación debe priorizarse en los gastos e inversión públicos, la articulación entre educación, ciencia y tecnología es un imperativo, la condición de maestro debe dar lugar a una vida digna, y finalmente que es imperativo el diseño de proyectos educativos para la diversidad y para las víctimas del conflicto armado que sufre Colombia. Asuntos todos ellos que difícilmente tendrían contradictores.
Pensando en los pasos siguientes en el desarrollo del Plan, y en las falencias del anterior, debe invitarse a los actores del mismo a avanzar urgentemente en el diseño de un sistema de seguimiento y de operación del mismo, que identifique recursos requeridos, metas, responsables y cronograma, por lo menos durante los próximos 3 años de gobierno. Debemos aprender de todos los "pajaritos de oro" que quedaron plasmados en el Plan anterior y que nunca se lograron, precisamente por la ausencia de gestión en su ejecución y control.
Finalmente, quisiera destacar algunos propósitos que requieren avances urgentes. En primer lugar, en el trabajo requerido en la educación de la primera infancia, en segundo lugar en el logro de una educación gratuita con calidad y pertinencia, en tercer lugar en la garantía de recursos para propiciar mayores niveles de cobertura, acceso, sostenibilidad y permanencia en todos los niveles educativos. Finalmente es destacable el inaplazable objetivo del uso de nuevas tecnologías de información y comunicaciones para propiciar los anteriores objetivos y la renovación en lo pedagógico.
Sea o no un legado, este sin duda es un aporte importantísimo para el país.

Plan Nacional Decenal de Educación 2006-2016, Asamblea Nacional por la Educación.