Análisis Plan Nacional de educacion por Francisco Polanco
jueves, 30 de agosto de 2007
15/08/2007 El Diario del Otun (Pereira) página 007 -- Editorial
Pretendo en ésta columna periodística presentar algunas reflexiones sobre puntos que tienen bastante trascendencia en la vida nacional. Uno de ellos es el relacionado con el Plan Nacional de Educación que acaba de ser elaborado con participación de la sociedad civil.
El tema es tan importante que bien vale la pena recurrir para su análisis a quienes como humanistas han realizado a través de sus escritos un discernimiento profundo sobre la educación. Este es el caso del escritor Eduardo Santa, quién en su libro la "Crisis del Humanismo" editado por Ediciones Tercer Mundo, presentó los siguientes conceptos:
"Desde los griegos presocráticos, desde los sofistas mismos, la educación hacía relación a dos fenómenos diferentes, aunque correlativos: el primero, el esencial, el básico, era la formación del hombre, la formación del carácter, la transmisión de una serie de valores éticos con los cuales, a juicio de los rectores de la época, debía realizarse el hombre y ser persona útil a la sociedad y apto por lo consiguiente para la convivencia. Y el segundo... hacía relación a la transmisión de los conocimientos técnicos, científicos, pragmáticos, que hacía de ese hombre ético y moral, un ser económico y socialmente útil."
A la vista está que, el triunfo del capitalismo, con el avance de la ciencia, ha venido modificando e imponiendo nuevos valores carentes de sensibilidad social y de principios de solidaridad en razón al egoísmo que trasmite el individualismo que impone el liberalismo económico, el cual se expande bajo las libertades absolutas y las leyes del mercado.
¿La ética para qué? Cuando lo que importa son los fines bien sean ellos buenos o malos. Es entonces, cuando se presenta la competencia sin moral en casi todas las actividades de la vida. Por eso estamos como estamos, gastando en armas para la guerra sumas extraordinarias que en cuatro años llegarán a 57,9 billones de pesos, según lo informa el editorial de "El Tiempo" Agosto - 12 - 07, sin caer en cuenta que cada día del conflicto, nos trae más muertes, más miseria, más desolación y dolor. Bien podemos imaginarnos cuántas obras de utilidad pública podríamos construir para impulsar el progreso y el bienestar de la comunidad si no padeciéramos el conflicto armado. De modo que lo razonable es tratar de establecer el diálogo permanente por la paz, principiando por constituir un "Consejo Asesor" compuesto por personas expertas en ésta clase de situaciones tan complejas.
Es verdad que vivimos en una sociedad de consumo así estemos salpicados de sangre y empapados de sudor y lágrimas, donde el principal objetivo es el lucro que da el dinero. Por ello, la sociedad civil se ha deshumanizado, la política se ha mercantilizado, y se hace difícil, de pronto hasta imposible, tender la mano al rebelde armado en señal de convivencia y de perdón.
Difícil tarea para los educadores enseñar con fervor el valor de la vida sin olvidar la manera como se le ha profanado. Pero ésta situación no debe causar pesimismo. Ahí está la tabla de valores que nos habla del respeto y del amor a nuestros semejantes; de la honestidad; de la bondad; de la generosidad; de la responsabilidad; de la justicia y de la verdad, elementos necesarios para vivir en paz, pues su vivencia trae la justicia social.
Jorge Duque Linares, maestro de maestros, nos dice en uno de sus libros: ¿Qué debemos hacer primero? ¿Cambiamos el sistema de enseñanza para educar bien? O educamos bien para cambiar el sistema de enseñanza.