El texto guia para el país de mañana

jueves, 30 de agosto de 2007

08/08/2007 El Colombiano (Medellin) página 005 -- Opinion

El texto guía para el país del mañana



Ya con el Plan Decenal de Educación aprobado, lo que debe seguir es el control y la veeduría para que el proyecto se haga efectivo y fructifique lo que ha sido un gran ejercicio de participación ciudadana para la definición del futuro de la enseñanza y el aprendizaje.

El país ya tiene al menos el gran documento concertado que señala los derroteros fundamentales de la educación para los diez años próximos. El nuevo Plan Decenal, presentado ayer por el Ministerio de Educación, es un logro positivo. Continúa retomándose así el hilo de la vocación pedagógica. Hay una carta de navegación renovada para el mejoramiento educativo. Lo que sigue es la ejecución de los buenos propósitos y para ella es fundamental el papel vigilante de la sociedad.

Han transcurrido largos meses de deliberaciones en las cuales participaron miles de colombianos. Se organizaron foros locales y regionales, funcionaron métodos de sondeo y recepción de iniciativas por medios informáticos, se instalaron mesas de discusión y, por último, se efectuaron las asambleas finales que dieron como resultado el texto definitivo, en el cual se concilian los diez puntos centrales de la agenda planteada por la comisión de diez expertos con la que elaboraron los ciudadanos, desde gente del común hasta especialistas en enseñanza y aprendizaje.

Acerca de los asuntos incorporados al Plan puede afirmarse que hay suficiente ilustración. Nunca antes, es justo reconocerlo, se había puesto tanto empeño en la difusión y el debate sobre las cuestiones educativas. Ahora es primordial pasar de la teoría a la práctica y esta finalidad va consiguiéndose gracias al acontecimiento de la discusión y aprobación del nuevo texto guía de la educación colombiana.

Ninguno de los diez temas discutidos con profusión e intensidad es irrelevante. Quedaron todos refrendados por millares de ciudadanos. Tan importante es la formación de los maestros como el acompañamiento de los padres de familia o el uso adecuado de las nuevas tecnologías. Sí es de trascendencia capital que los pénsumes de los distintos niveles del proceso se fortalezcan mediante contenidos éticos y formativos, así como también que se revisen estándares y criterios de evaluación, se replantee el tema de la promoción automática y se tomen decisiones legales que resuelvan asuntos tan complejos y constantes en la agenda educativa ordinaria.

Desde la sociedad se hicieron centenares y miles de propuestas, como, por ejemplo, la del comienzo del proceso educativo casi desde la edad de la lactancia, que merecen especial y seria consideración, con la ponderación de los pro y contras. La reivindicación del papel de la familia fue reclamada con insistencia en las encuestas. Ha sido un buen ejercicio de participación ciudadana, que ojalá sirva de ejemplo para otros sectores de la actividad nacional que requieren reformulación eficiente.

Colombia está en la mitad del camino en cuanto a modernización educativa, en lo cualitativo y lo cuantitativo. El Plan debe armonizar con las nuevas corrientes mundiales, sin que se pierda el acento nacional, con respeto por la idiosincrasia propia. En particular, dentro del contexto hispanoamericano, debe concordar con la necesidad de que la educación sea incluyente y contribuya al mejoramiento de la democracia, como se planteó en la reciente Declaración de Valparaíso, al tiempo que dinamice el desarrollo integral.

El Plan es, como queda dicho, un documento de propósitos. Requiere afinación de objetivos, fijación de metas precisas y acciones concretas y adopción de indicadores de gestión que permitan evaluaciones periódicas, en las cuales debe seguir participando la comunidad, mediante organismos de veeduría cívica, tal como ha sucedido en las fases previas a la expedición del documento. En los días próximos habrán de establecerse esos mecanismos de seguimiento, control y supervisión, para que en el curso del decenio próximo Colombia apruebe su materia primordial, por el bien del país del mañana.

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