El Plan Decenal - Editorial
martes, 14 de agosto de 2007
11/08/2007 Diario del Sur. Editorial.
Aunque solamente hasta mediados de octubre se tendrá en definitiva el texto final del nuevo Plan Decenal de la Educación en Colombia, no se pueden ignorar las primeras conclusiones que se han dado a conocer después de terminar la gran asamblea nacional, en la que tomaron parte representantes de todos los sectores del país interesados en hacer aportes y sugerencias para mejorar la calidad y ampliar la cobertura.
Es posible que en las mesas de análisis y decisión no se pudieran incluir todas las iniciativas e inquietudes, ni complacer a todos los sectores por la cantidad de divergencias en materia de conceptos, pero sí se logró consolidar una gran parte que es la base de lo que será la cartilla de navegación del sector educativo colombiano en los próximos diez años.
De allí se debe destacar, según la concepción de los expertos en la materia, no solamente las metas destinadas a la paz y su orientación, como lo señaló el ministerio, sino las sugerencias para que se incremente la tecnología en todos los colegios del país y se impulse la renovación en los aspectos pedagógicos.
Estos son puntos sumamente vitales, y que realmente contribuirán en la introducción de formas y sistemas para la transformación del actual estado de la educación, es decir, con proyecciones futuristas orientadas a los requerimientos de los distintos sectores de la nación.
De tal manera que a muchos rincones de la patria podrá llegar la tecnología y las innovaciones que cada día se producen en materia de instrucción, sobre todo con los avances de los medios electrónicos, que necesariamente tienen que estar involucrados en la formación de los futuros técnicos y profesionales colombianos. Asimismo, en este proceso podrán eliminarse, poco a poco, viejos sistemas pedagógicos cuyas características no soportan cambios sustanciales o simples actualizaciones.
Existen otros aspectos que, sin duda, permiten esperar con plena confianza un mejor desarrollo de la educación en el país, como por ejemplo la garantía de su obligatoriedad y gratuidad para los menores de cinco años, y el acceso de los bachilleres a la educación superior; la profesionalización y formación de los docentes de manera permanente, pues muchos no se preocupan por actualizarse en un campo que nunca ha sido estático intelectualmente. Y muy importante, la insistencia en el plano del avance técnico y tecnológico.
Es un acierto el trabajo desarrollado democráticamente en el nuevo Plan Decenal de la Educación colombiana, encabezado e impulsado por la actual titular de la cartera, Cecilia María Vélez White, eficiente funcionaria convencida de que todas las metas se pueden alcanzar si se planifica adecuadamente y se ejecutan las acciones pertinentes, sin dilaciones y sin equivocar los principios.
Conociendo el recto actuar de la ministra, bien vale la pena creer cuando se ha planteado que los estamentos nacionales pueden estar tranquilos porque nada de lo que se estudió y acordó en las mesas de trabajo de la asamblea de la educación será modificado, pues todos los conceptos emitidos fueron responsables, oportunos y saludables. En términos generales, se puede decir que este proceso democrático para transformar la educación del país fue positivo y los frutos se verán en un plazo prudencial.