¿Qué sabemos de nuestra educación?
miércoles, 16 de mayo de 2007
16/05/2007 El Nuevo Día
Cuando Colombia plantea el "Plan Nacional Decenal de Educación 2006-2015", es pertinente dar una mirada sobre el desempeño del sector en el Tolima. Observemos algunos detalles.
¿De qué servirá a los estudiantes tolimenses de "pre-escolar, básica y media" el Decreto 1373 del 24 de abril de 2007, expedido por el Gobierno nacional, que ordena a los establecimientos educativos incorporar al calendario académico cinco días hábiles de receso estudiantil? Aún no conocemos cómo se implementará el nuevo ordenamiento. Entendemos, que la semana del receso estudiantil no lo será de vacancia profesoral. Osea, se deben conservar 40 semanas lectivas, cinco de desarrollo institucional, siete para las vacaciones de los maestros. Según deduzco esa semana corresponderá a la segunda o tercera de octubre, antes del feriado conmemorativo del Descubrimiento.
Es decir, vacacioncitas con puente incluido que duran 10 días. Los maestros deben destinar ese tiempo a su capacitación. Eso suena bien y coherente con las urgencias de formación que afrontamos. Ojalá que así sea y que no resulte un alto porcentaje del profesorado aprovechando ese tiempo para atender calamidades familiares y necesidades de salud como suelen presentársenos, necesidades que no son atendidas en tiempos laborales, porque el sistema no prevé los reemplazos para cubrir las ausencias ocasionadas por situaciones personales.
¿Cómo están los estándares tolimenses, en relación con la educación nacional? y ¿Cómo está Colombia, en relación con la calidad educativa de la Región, del hemisferio y del mundo? ¿Cómo asumiremos las familias colombianas un cuarto periodo de vacaciones, en el año lectivo? ¿Cómo relacionamos estas vacaciones con las tasas de empleo, nacional y local? Son preguntas que deberían resolver nuestros legisladores, gobernantes y ministros antes de tomar decisiones sobre los asuetos.
Es preciso que dispongamos de información suficiente para evaluar las consecuencias de los decretos del Gobierno central. Por ejemplo, deberíamos conocer cuál es el lugar que ocupamos, en educación, en el contexto nacional y a qué debemos esa situación.
La Secretaría de Educación del Tolima está nominada como una de las experiencias exitosas que, en marzo, llevaron a cabo la Homologación Presupuestal del Sistema de Información de Gestión y Control Financiero (SGCF), relacionada con la Ley 715 de 2001, Ley General de Presupuesto. Nos hablan de éxitos y nos alegramos... Pero, al confrontar datos con realidades, nos quedan inquietudes: ¿Qué pasa en las instituciones educativas que carecen de maestros suficientes y preparados; de seguridad para los estudiantes en términos locativos; de equipos suficientes, indispensables para el aprendizaje? Un ejemplo: en el Colegio Técnico Ciudad de Ibagué, donde por más de un mes un grupo de niños no ha recibido clase, porque no tienen maestro, les avisaron a los padres de familia, muchos residentes en sectores rurales, que la Institución les informará sobre los resultados académicos a través de Internet. ¡La Institución tiene equipos! ¿Suficientes?, pero, ¿los padres pueden acceder a esa tecnología para hacer el seguimiento a sus niños?