Educación, llave del progreso
miércoles, 28 de marzo de 2007
13/03/2007 El Universal (Cartagena) página 004 -- Editorial
EDITORIAL
El factor que más dinamiza el desarrollo de los pueblos y las personas, en todos los sentidos, es la educación y es este entendimiento el que ha llevado a los grupos humanos de diferentes culturas a centrar su atención en procurar la máxima calidad y la mayor efectividad en los métodos pedagógicos y en las estrategias educativas.
Conocedores de la importancia de la planeación para el desarrollo de las diferentes personas e instituciones humanas y de la conveniencia de prever las metas y los objetivos deseables, así como las estrategias más efectivas para lograrlo, ese conocimiento se trasladó también a la educación en diferentes países del mundo y fue así como surgieron los diferentes Planes Quinquenales y Decenales de Educación, tan frecuentes no solo en los sistemas socialistas, sino en todos los gobiernos interesados en promover la educación.
El Gobierno nacional está interesado en precisar lo que ha dado en denominarse el Segundo Plan Decenal de Educación, documento que no sólo reemplazaría a su homólogo de 1.996, que ya ha perdido vigencia y que ha recibido numerosas críticas por los educadores colombianos, sino que también deberá ser el documento que oriente las políticas educativas nacionales de los próximos 10 años.
Merece destacarse el interés del Gobierno Nacional en lograr la máxima participación de los educadores, los profesionales, y en general de todos los colombianos en la elaboración de dicho documento, para lo cual ha puesto al servicio de todos la posibilidad de ampliar la participación masiva a través de las páginas de Internet, aprovechando los "Foros Virtuales" programados para tal efecto.
Es oportuno que se establezcan mecanismos periódicos de evaluación, anuales o bianuales, para que no haya que esperar el cumplimiento del período total de los 10 años para establecer correctivos porque, como sucedió con el Plan Decenal anterior, puedan corregirse aquellas deficiencias que fueron observadas, como por ejemplo, el reconocido fracaso en los programas y en las estrategias de Educación Sexual para la gente joven, la ineficiencia de los programas de investigación en la mayoría de las universidades y el bajo nivel cultural y de lectoría del pueblo colombiano.
La educación es un campo dinámico y por lo tanto no pueden tampoco anquilosarse los profesores ni atrasarse los contenidos académicos, que tienen que ser de buena calidad, pero sobre todo, relevantes, para que la educación pueda hacer su papel indispensable como igualador de oportunidades para todos. Las actualizaciones y evaluaciones de los profesores y de las materias tienen que ser sistemáticas para que la educación sea la punta de lanza del progreso social.
Ojalá que los planes progresistas del Ministerio de Educación no se abandonen y se conviertan en política de Estado en los gobiernos sucesivos. La educación es la llave del progreso de los pueblos.