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Hito 11 · 1975 – 1999

Escuela Nueva y las escuelas propias: educar en el campo y en medio de la guerra

ENTRADA

En 1975 Colombia puso en marcha Escuela Nueva para el campo: un maestro atendiendo a estudiantes de distintos grados en veredas apartadas. La UNESCO la reconoció como referente mundial. Pero en esas mismas zonas rurales, décadas después, comunidades como San José de Apartadó y resguardos indígenas del Cauca mantenían sus escuelas abiertas al margen del Estado, la guerrilla y los paramilitares. Educar en el territorio, con recursos mínimos y bajo amenaza, fue en ambos casos un acto de dignidad.

DESARROLLO

Escuela Nueva fue impulsada con apoyo del Banco Mundial. Sus críticos la vieron como una solución de bajo costo que justificaba la falta de maestros sin resolver el problema de fondo. El reconocimiento internacional no se tradujo en mejores condiciones para los docentes rurales. Las escuelas propias en zonas de conflicto enfrentaron una violencia sistemática: entre 1958 y 2018, más de 1.000 maestros rurales fueron asesinados según FECODE. El Estado las miró con sospecha, pues cualquier educación comunitaria en zonas de conflicto podía ser etiquetada como adoctrinamiento subversivo.
Maestro rural con estudiantes de distintos grados; fotografía de una escuela comunitaria en zona de conflicto en Colombia

APORTE AL DERECHO A LA EDUCACIÓN

Lo que estas experiencias muestran es que el derecho a la educación no puede ser uniforme cuando las condiciones son radicalmente distintas. Una escuela en Bogotá y una escuela en una vereda del Cauca bajo control paramilitar no enfrentan el mismo problema, y no pueden tener la misma respuesta. En medio del conflicto, fueron las comunidades quienes sostuvieron la escuela, a veces pagando con la vida de sus maestros. Ignorar esa historia no es solo un error pedagógico: es una deuda que el sistema educativo colombiano aún no ha saldado.