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Hito 01 . Siglos XVIII - XIX

Saberes indígenas clandestinos: educar para no desaparecer

ENTRADA

Mientras la Colonia imponía el castellano y la doctrina católica como únicos conocimientos válidos, las comunidades indígenas sostuvieron en secreto sus propios sistemas educativos: la oralidad, los rituales, los calendarios propios. No eran escuelas en el sentido occidental, sino formas vivas de educar a las nuevas generaciones que sobrevivieron siglos sin reconocimiento, sin recursos y bajo amenaza de persecución.

DESARROLLO

Esta resistencia se desarrolló en un contexto de violencia colonial sistemática donde enseñar en lengua propia podía significar castigo físico o muerte. Su cultura sobrevivió porque las comunidades decidieron que su conocimiento valía más que la supervivencia bajo los términos del opresor. No fue un hecho puntual sino un proceso sostenido durante generaciones, sin el cual no existirían hoy ni el Sistema Educativo Indígena Propio ni el reconocimiento constitucional de la diversidad cultural.

Mural de pueblos Nasa o Arhuacohttps://razonpublica.com/wp-content/uploads/2020/10/mural-minga-indigena-Minga-acto-vida-Camilo-Gonzalez-Posso.jpg

APORTE AL DERECHO A LA EDUCACIÓN

Lo que estas comunidades sostuvieron en clandestinidad durante siglos terminó siendo reconocido como derecho constitucional. Ese recorrido obliga a una conclusión incómoda para la historia oficial: el Estado colombiano no construyó el derecho a la educación solo desde arriba. Lo construyó, en parte, porque hubo comunidades que se negaron a dejar de educar aunque hacerlo pusiera en riesgo su existencia. El derecho a una educación propia no fue una concesión, fue una conquista que tardó doscientos años en ser nombrada.